¿Las mentiras son adecuadas?

¿Las mentiras son adecuadas?

Mejores que nosotros (en ruso, Лучше, чем люди ) es una serie distribuida mundialmente por Netflix que nos ubica un futuro distópico en el que la sociedad está totalmente habituada al uso de droides antropormórficos para los quehaceres hogareños. 

Dentro de este universo comineza la guerra por brindar un nuevo modelo el cuál pueda experimentar “sentimientos humanos“, es decir, que logre ser tan empático con los hombres al grado de poder llevar a cabo funciones tan humanas como las de médico, maestra o nana. 

Arisa, la droide protagonista, da un paso más adelante. De origen chino, es el primer robot del mundo capaz de violar las tres leyes de Asimov (que, en resumen, son una especie de código moral robótico programado para evitar que el robot dañe a un ser humano) además de que “aprende” de forma humana (a la antigua, podría decirse, leyendo o viendo), sin tener que ser programada.  

En el capítulo 7 Arisa descubre cómo mentir deliberadamente, con la justificación, le dice un humano, de que “si uno oculta algo no tiene que ser porque haya una mala intención“.   

Podríamos decir que es verdad, muchas mentiras en ocasiones no tienen mala intención y, por el contrario, se oculta una verdad para evitar hacer daño o lastimar e incluso proteger pero, el gran pero es, ¿moralmente es válido?

Aunque a priori podemos mentir para minimizar un daño, esto, la mentira, no deja de ser una ilusión para quién la escucha y, per se, creamos en él un mundo alterno y falso del cuál somos totalmente responsables.

Se dice que conocimiento es poder. Al mentir ejercemos, concientemente o no, un poder sobre la otra persona ya que nosotros sabemos algo que ella no sabe y por tanto controlamos esa pequeña o gran parte de su vida. 

¿Tenemos ese derecho?

Ciertamente no. Nosotros no debemos de poder elegir lo que la otra persona quiere o no quiere saber, pese a que en dicha mentira pueda o no existir intención alguna de lastimar o hacer daño. Ocultar premeditamente no es una vía válida ya que, tarde o temprano la verdad sale a la luz y muchas veces -si no es que la mayoría- descubrirse engañado es peor incluso que el presumible daño que pudo haber causado conocer la verdad en un inicio. 

Es cierto, la verdad no siempre es agradable y muchas veces saber la verdad es un trago amargo pero al menos de forma personal, es preferible saber desde un inicio que descubrir, tiempo despúes. La verdad se puede medianamente procesar pero un engaño es un abuso, por más bien intencionado que sea la persona. 

Por esa cuestión la frase llamó mucho mi atención. Fue interesante ver esa prespectiva en la que un humano se justifica con la apremiente del intento o no del daño con la misma. 

Las buenas intenciones son simpáticas pero la autenticidad sin lugar a dudas, creo yo, es más conveniente. 

Imagen | starsgear.ru

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